Aprendiendo a morir a mis ochenta.

Posted under Uncategorized by Max Fernando Peralta on Tuesday 15 July 2008 at 5:20 am

Nunca le falto su buen vaso de cerveza,

ni quien dijera que no era suficiente,

para recordar como bailaba a sus treinta

a pesar de su pata coja, de su pequeño tamaño,

de sus manos de obrero.

No falta la canción que lo hace ver mas

allá del vaso donde sirve sus tragos,

el mismo hielo de año tras año,

el mismo ron, los mismos bostezos,

no faltan las ganas de besarla otra vez.

Y pensar en sus historias de zoofilia solo dan risa,

pánico y a la vez asco, solamente personas

con cierto grado de sapiencia terrenal

saben causar dichos sentimientos en ti de un solo

tirón de cuerdas.

Te le acercas y te enseña como jugar a los veinte,

como bailar y cortejar nuevas niñas a los treinta,

las grandes experiencias que has coleccionado en los cuarenta,

las gotas de sudor que caen gracias a los sustos a los cincuenta,

las ideas que se pierden justo antes de crearlas a los sesenta,

la puta que se te va paga y sin hacerte nada en tus setenta,

y como aceptas que tienes que aprender a morir a los ochenta.

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2 Comments

  1. Comment by Yasser — July 15, 2008 @ 1:48 pm

    Nitido, me recuerda de uno de los de Borges que habla sobre como vivir la vida despues de tener la experiencia.

  2. Comment by Karina! — August 3, 2008 @ 11:44 am

    Mr. P has done it again!

    Ya estaba extrañando leer tus entradas!

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Aprendiendo a morir a mis ochenta.

Posted under Uncategorized by Max Fernando Peralta on Tuesday 15 July 2008 at 5:20 am

Nunca le falto su buen vaso de cerveza,

ni quien dijera que no era suficiente,

para recordar como bailaba a sus treinta

a pesar de su pata coja, de su pequeño tamaño,

de sus manos de obrero.

No falta la canción que lo hace ver mas

allá del vaso donde sirve sus tragos,

el mismo hielo de año tras año,

el mismo ron, los mismos bostezos,

no faltan las ganas de besarla otra vez.

Y pensar en sus historias de zoofilia solo dan risa,

pánico y a la vez asco, solamente personas

con cierto grado de sapiencia terrenal

saben causar dichos sentimientos en ti de un solo

tirón de cuerdas.

Te le acercas y te enseña como jugar a los veinte,

como bailar y cortejar nuevas niñas a los treinta,

las grandes experiencias que has coleccionado en los cuarenta,

las gotas de sudor que caen gracias a los sustos a los cincuenta,

las ideas que se pierden justo antes de crearlas a los sesenta,

la puta que se te va paga y sin hacerte nada en tus setenta,

y como aceptas que tienes que aprender a morir a los ochenta.

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  1. Comment by Yasser — July 15, 2008 @ 1:48 pm

    Nitido, me recuerda de uno de los de Borges que habla sobre como vivir la vida despues de tener la experiencia.

  2. Comment by Karina! — August 3, 2008 @ 11:44 am

    Mr. P has done it again!

    Ya estaba extrañando leer tus entradas!

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