Déjame ser.

Déjame entrar en tu mirada,
en tu lista del supermercado,
en tus reglas y en tus actividades extra curriculares,
permiteme ser esclavo de tu horario
de tu periodo menstrual y de tu abstinencia
por simples dolores de cabeza.
Déjame ser el que te encuentra
en cada rayo de sol que se pierde en tu piel,
Mientras te concedo ser la dueña de
mis sueños románticos que se crean
cinco segundos antes de despertar.
Con la condición de ser
el que maltrata tus ideas de soltera,
el que secuestra tus días,
el que te pone puta
pero te inspira a ser una dama,
el que se roba tu mal aliento en las mañanas,
el que desbarata tus planes y hace sentir
cursi tus fantasías.




