Me he rendido.
Me he rendido, me he cansado de estar en dudas todo el tiempo, de buscar en un sitio donde se que no iba a encontrar nada, pero me duele. Me duele el simple hecho de que no podré brindarte todo lo que tenia para ti, noches brillantes sin lunas y sin estrellas, noches oscuras con los Ángeles deseando un momento pecaminoso entre ellos, pero simplemente me he rendido.
Me he sentado y he cruzado mis brazos, respiro y ya siento que pierdo una parte de mi que nunca tuve, a la cual me acostumbre de un millón de formas solo al imaginarla de mil maneras, pero me voy y descanso, suspiro, sin mirar hacia atrás bajo mi cabeza y camino.
He perdido la esperanza de algún día tenerte pero el deseo de querer rozar mis labios con los tuyos sigue intacto y la costumbre, la maldita costumbre de oír tu voz, todas las noches, en las madrugadas, DEMONIOS, no me imagino ahora esas noches largas sin escucharte reír a carcajadas de mis estupideces, te extrañare pero me rindo, me quedo tranquilo, al destino que haga su trabajo a ver si sobrevivo.